sábado, 12 de julio de 2014

¿POR QUÉ ALGUIEN INVADE NUESTRA ZONA PERSONAL ÍNTIMA? MASAJE CEREBRAL

¿POR QUÉ ALGUIEN INVADE NUESTRA ZONA PERSONAL ÍNTIMA?
 MASAJE CEREBRAL


masaje cerebral, estrés, relajación

      En entradas anteriores del blog, hemos estado hablando sobre el espacio personal, utilizando un post de "Héroes del Pensamiento", un grupo de Fb. A lo largo de esas entradas, hemos visto como esta intrusión en ese espacio "imaginario" hacía que sufriéramos ansiedad, estrés, y que no estuviéramos tranquilos ni relajados. Aquí tenéis la última parte:

      Una persona puede entrar en nuestra zona íntima por una de estas dos razones:


  1. el intruso es un familiar, un amigo íntimo; o porque está realizando algún tipo de avance sexual. Cuanto más cerca se siente emocionalmente una persona de otra, más cerca de ella se situará.
  2. Es una persona hostil a punto de "atacar". Aunque toleremos que desconocidos se adentren en las zonas social y personal; la intrusión de alguien en nuestra zona íntima, provoca cambios físicos en nuestro cuerpo; para prepararse físicamente ante una posible situación de lucha y/o huida.
POSESIÓN TERRITORIAL

         Una de nuestras mayores necesidades es el deseo de poseer territorio. Esta compulsión tiene su origen, en el hecho de que el territorio; nos proporciona el espacio de libertad que necesitamos.
         Las mujeres se acercan más, las unas a las otras; se miran y se tocan, más que los hombres entre ellos. Esto culturalmente responde, al sentimiento mutuo de protección; en cambio en los hombres está visto como una actitud de tipo sexual o de "debilidad". Nota personal: ya sabemos por qué van las damas al baño público en grupo (y no precisamente para que unas a otras se sujeten bolsos y abrigos...).


         Como siempre, debemos evaluar el contexto; por ejemplo, si entramos en un lavabo público; la gran mayoría de personas elige el retrete del final, aproximadamente el 90 por ciento de las veces; y cuando está ocupado, se aplica el principio del situado a medio camino. Los hombres siempre intentamos evitar situarnos, junto a desconocidos. Siempre, siempre, siempre; cumpliendo la ley no escrita de "antes muerto que establecer contacto visual". Nota personal, no es que nos cueste encontrar...sic, más sic. Lo siento, no he podido evitar el chiste.
         En nuestra cultura occidental, por ejemplo; los médicos, los sanitarios, los peluqueros, esteticistas...; digamos que tienen como un "permiso y derecho, adquirido por la profesión" para entrar en nuestra zona íntima. También tienen permiso las mascotas, porque no resultan una amenaza (obviamente las nuestras o conocidas, no las que no conocemos).



         No obstante hay situaciones en las que adoptamos, una especie de máscaras; como armaduras protectoras. Comunes en casi todas las culturas. Con ellas intentamos esconder las emociones a los demás, poniéndonos la careta de neutralidad. El ejemplo más claro: cuando subimos en un ascensor abarrotado, no hablamos con nadie (a veces hasta olvidamos la educación); evitamos el contacto visual, y mantenemos una cara sin ningún tipo de emoción. Incluso si llevamos un libro, un periódico, un teléfono; simulamos estar profundamente inmersos en observarlo. Como los números de los pisos, que van cambiando; deseamos salir "pitando". En el cine abarrotado, el reposabrazos; se convierte en el "territorio donde libramos una batalla silenciosa" con desconocidos, que intentan reclamarlo en nuestra contra.


INDIVIDUO Y GRUPO


         Un grupo de personas que protesta por un ojetivo común, no reacciona de la misma manera; que lo haría un individuo aislado, cuando su territorio se ve invadido. De hecho se produce todo lo contrario: a medida que la densidad de la multitud aumenta, cada individuo tiene menos espacio personal; y empieza inconscientemente a sentirse hostil (sumando esas hostilidad a la de los demás, al objetivo común). Razón por la que a medida que la muchedumbre se incrementa, cada vez se vuelve más "aguerrida" y peligrosa; incluso llegar a las agresiones físicas.
         Con esto del territorio, podríamos estar hablando largamente; pero simplemente vamos a utilizar un ejemplo, para acabar. El coche. Un conductor se transforma, puede reaccionar de una forma que a menudo es completamente improbable; en el comportamiento territorial y social, dentro; fuera de él. Dentro del coche se considera invisible, es la razón por la cual; puede realizar composturas íntimas, delante de todo el mundo. Pintarse los labios, introducir el dedo en la nariz... El coche puede convertirse en una crisálida protectora, en la que puede esconderse del mundo exterior. Incluso llegamos a sentirnos inmortales, inmunes ante todo y todos; la realidad nos dice que es todo lo contrario: en un accidente la carrocería del coche, es como papel de fumar. El automóvil tiene un efecto magnificador del espacio personal, incluso hasta alcanzar 8-10 veces el tamaño normal. No sólo somos dueños del coche, sino del territorio que hay entre 8 y 10 metros por delante y por detrás; si otro conductor adelanta y nos cierra, aunque la maniobra no haya sido peligrosa, el conductor puede experimentar un cambio físico. Puede ponerse furioso, incluso atacar al otro conductor; o competir con él por el territorio.

         Bueno, espero que esto nos ayude para entender a nuestros semejantes, en particular si son seres queridos...

SALUD Y DISTANCIA SUFICIENTE PARA TODOS.


         ¡Ah! se me olvidaba. La respuesta a la pregunta je je je (con la que comencé la primera de estas entradas relacionadas, http://artesanocuerpomente.blogspot.com.es/2014/07/sientes-el-espacio-personal-invadido.html ). Depende del CONTEXTO. Si la pareja está en una discoteca, con música estridente; puede ser que bailen reggetón o la lambada... O por qué no, un maravilloso y sensual tango.


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